Conocer de política para cambiar el mundo

Es cierto que muchas veces nos sentimos decepcionados con lo que hacen muchos políticos. Muchas personas simplemente prefieren no hablar del tema porque les parece que la política no soluciona nada. Y tal vez no están tan equivocadas porque en nombre de la política se han cometido grandes desmanes.

La demagogia tampoco ha ayudado mucho a la opinión sobre el tema, pues la historia sin fin es que un político llegue con grandes propuestas y que luego todo sea una gran mentira. Todos se postulan con un montón de promesas y luego nada. Todo eso es cierto, tan así que muchas sociedades están repletas de jóvenes que no hacen nada por cambiar la realidad.

Se dice que la juventud es la etapa de la rebeldía, por eso los grandes cambio sociales los inician los jóvenes. Pero si estos se encuentran en una apatía general, no se puede esperar nada de ellos. Por eso la solución no puede ser simplemente cruzarse de brazos y dejar que los problemas se resuelvan solos o ver tranquilamente cómo se cae el mundo a nuestro alrededor.

Encerrarse en una habitación, drogarse o vivir de fiesta en fiesta no es una actitud que cambie el mundo. Si de verdad los jóvenes se sienten inconformes con su realidad entonces tienen que tomar cartas en el asunto.

Pero no se puede cambiar la realidad con la fuerza bruta. Por eso es conocimiento es fundamental para lograr cualquier transformación. Por muy detestable que parezca la política es preciso estudiarla a fondo para luego poder llevar adelante algún cambio significativo.

Por eso se trata de un ejercicio profundo que lleva una gran fuerza de voluntad. Hay que estudiar y leer muchísimo. De esta forma conoceremos cuál es nuestro contexto y por qué funciona de la manera que lo hace, qué lo llevó a este punto y cómo es posible lograr que la situación se revierta.

Hay que conocer las leyes para saber cuáles son nuestros derechos y deberes, incluso para saber qué no podemos hacer y prepararnos para las consecuencias si lo hacemos. Pero también hay que estudiar la historia, porque así sabremos de otras experiencias similares que fueron significativas en su momento.

No se trata de ser rebelde porque sí, hay que saber qué nos incomoda y por qué. Y sobre todo hay que tener un gran sentido de la justicia para poder llevar adelante proyectos que exijan transformaciones. Todo eso, a fin de cuentas, es la política.

 

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