Hacia políticas inclusivas

El bipartidismo como forma de gobierno puede ser más o menos criticado, pero lo cierto es que una democracia en la cual la sociedad sea un aparte activa, en algún momento tendrá que ampliar su espectro de propuestas electivas y considerar que una representación máxima solo se logrará cuando no solo estén en el parlamento partidos mayoritariamente de izquierda o de derecha.

Sino que la ciudadanía se arriesgue a votar por posiciones más de centro y otras propuestas que ilustren un sentir más popular.

La ciudadanía tiene que ser la clave de todas las propuestas y plataformas políticas y no solo de ponerlas o mencionarlas e documentos electorales, sino de contar con ella verdaderamente no solo en tiempo de votos sino en tiempos de gobiernos.

Esto podría incluir inculcar el debate como derecho individual el cual se debe hacer un uso público y responsable. La protesta, la huelga es solo un primer paso para que los ciudadanos muestren su punto de vista, pero ese debe tener seguimiento mediante el debate, mediante el uso de las tecnologías a la cual cada ciudadano del siglo XXI tiene acceso actualmente.

La política no es un privilegio es un derecho social y corresponde a los propios ciudadanos hacerla valer.

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