Un asunto que nos concierne a todos

¿Cuántas veces no hemos oído a muchos decir: A mí no me interesa la política? Y no digo que sea incierto, puede que la política no interese a muchas personas. Sin embargo, lo que no se puede negar es que la misma involucra y concierne, de una manera u otra, a todos los ciudadanos de la sociedad moderna.

La política está presente en todos los aspectos de la vida de las personas. Cada elemento de la cotidianidad está condicionado por la misma, desde el trabajo, hasta las formas de ocio. El sistema de vida de cada cual es producto de la política de su país, y puede ser satisfactorio o no, pero lo que no se puede negar es que es resultado de la misma.

Cada país posee un sistema político, por tanto, los ciudadanos que viven en ese país desarrollan su vida dentro del mismo, y este puede traerles beneficios y/o perjuicios. Entre los sistemas políticos se encuentran la anarquía, el comunismo, el conservadurismo, la dictadura, la democracia, el fascismo, el progresismo, el liberalismo, la monarquía absoluta, la monarquía parlamentaria, la república, el socialismo y la teocracia.

En el caso de España, el sistema político es la monarquía parlamentaria, sistema en el cual el monarca sanciona las leyes y decretos que le son presentados para firmar por parte del Gobierno y Parlamento.

Es importante destacar que actualmente en muchas monarquías parlamentarias, de hecho, en la mayoría, la autonomía y poder del monarca son limitados, lo que significa que el Parlamento tiene la potestad para tomar decisiones que obliguen a su cumplimiento por parte del monarca. Quedan ya hoy día pocos casos en los que estas limitaciones no existen, de hecho, en las monarquías parlamentarias donde todavía el Rey tiene amplios poderes son aquellas más antiguas en las que las costumbres históricas permanecen con fuerza. Así y todo, siempre estos poderes son sobre asuntos no muy relevantes en la política del Estado.

Quizá unos españoles estén de acuerdo con este sistema y otros no, pero lo que si no pueden negar es que a pesar de no interesarles o rechazarla, la política forma y formará parte de sus existencias.

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